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dimarts, 23 de juny del 2015

Capítulo XXI.

     El capítulo XXI es, quizás, el mejor de todos de uno de los mejores libros de todos los tiempos. Está considerado como un libro infantil por la forma en la que está escrito, pero en el que en realidad se tratan temas profundos como el sentido de la vida, la soledad, la amistad, el amor y la pérdida.

    En este capítulo XXI nos enseña el verdadero sentido de la amistad, del amor y la esencia de las relaciones humanas. En él, nos identificamos irremediablemente con alguno de los personajes, en un momento u otro del capítulo, o en varios. Expone los sentimientos arriba descritos, y consigue hacernos evocar sentimientos propios de situaciones similares, esos que hemos vivido en algún momento (o momentos) de nuestra vida. Y nos recuerda que "somos responsables para siempre de lo que hemos domesticado", aunque, a veces, lo olvidemos.

    Particularmente, hoy es la efeméride de un día que, emulando el colofón de dicho libro, fue, para mí, de los mas bellos y más tristes de mi vida. Ese fue el día que más cerca estuve de una persona especial y luego, desapareció.

    Desde la lejanía en el espacio y el tiempo, me gustaría dedicarle este post, sin ninguna pretensión ya. Probablemente me habrá olvidado y tan siquiera sabe que tengo un blog ni creo que llegue a descubrirlo nunca. Aunque con su lectura, seguro que también se sentiría identificada. Al igual otras personas con las que he compartido mi tiempo o aquellos que estáis a punto de leerlo (o releerlo). Todos hemos gastado tiempo con alguien y ese tiempo es lo que hace importante a ese alguien, bien por duración o por intensidad. Corrijo, pues, mi dedicatoria: a esa persona especial y a todos vosotros.

    Con absoluta admiración por el libro y su autor he aquí dicho capítulo.
   
   

XXI

Entonces apareció el zorro:
— ¡Buenos días! — dijo el zorro.
— ¡Buenos días! — respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
— Estoy aquí, bajo el manzano — dijo la voz.
— ¿Quién eres tú? — preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
— Soy un zorro —dijo el zorro.
— Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
— No puedo jugar contigo — dijo el zorro—, no estoy domesticado.
— ¡Ah, perdón! —dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
— ¿Qué significa "domesticar"?
— Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?
— Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa "domesticar"?
— Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
— No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
— Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
— ¿Crear vínculos?
—  Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
— Comienzo a comprender—dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
— Es posible —concedió el zorro—, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
— ¡Oh, no es en la Tierra! —exclamó el principito.
El zorro pareció intrigado:
— ¿En otro planeta?
— Sí.
— ¿Hay cazadores en ese planeta?
— No.
— ¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
— No.
— Nada es perfecto —suspiró el zorro. Y después volviendo a su idea:
— Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
— Por favor... domestícame —le dijo.
— Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
— Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
— ¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
— Debes tener mucha paciencia — respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
— Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
— ¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
— Es también algo demasiado olvidado—dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
— ¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
— Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te
domestique...
— Ciertamente —dijo el zorro.
— ¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
— ¡Seguro!
— No ganas nada.
— Gano —dijo el zorro—, por el color del trigo.
Y luego añadió:
— Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme
adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
— No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
— Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.
— Adiós —le dijo.
— Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón
se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
— Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
— Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
— Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.
— Los hombres han olvidado esta verdad—dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres
responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
— Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry (1900–1944).

diumenge, 16 de novembre del 2014

SABIDURÍA HOPI.












     Un relato popular contemporáneo explica que un antropólogo occidental fue a visitar a un anciano hopi para registrar algunas de sus canciones. El hombre le llevó al borde de un precipicio y le cantó alguna de sus canciones. Mientras grababa, el antropólogo tomaba notas y después le preguntó:
-¿Qué dice esta canción?
El anciano le contestó:
-Explica que las nubes atraviesan el desierto y logran descargar en nuestros huertos y jardines y acaba por crecer la comida para nuestros hijos.
El anciano entonó otra canción y el antropólogo le preguntó:
-¿Y esta de qué va?
El hopi respondió:
-Esta es sobre mi mujer, cuando va a la fuente sagrada a recoger el agua y preparar la comida para todos nosotros, y preparar medicinas, porque sin esta fuente sagrada no sobreviviríamos demasiado tiempo.
Así pasaron toda la tarde, anciano y antropólogo. Cada vez que el hopi cantaba alguna canción, el occidental preguntaba "¿y esta de qué habla?" y él le contaba que era sobre esta cosa o la otra o sobre el rio, o la lluvia... el agua.
Al antropólogo se le ocurrió preguntar:
-¿Cómo es que cantáis tan a menudo sobre el agua?
Y el anciano hopi repondió:
- Durante milenios hemos aprendido a vivir aquí. Como que es tan escasa, esta agua es tan importante para nuestras famílias, para nuestra gente, para nuestro pueblo, que la mayor parte de nuestras canciones hablan de esta necesidad principal. Y mira, he podido escuchar muchas canciones actuales vuestras. Parece que la mayoría hablan del amor. ¿Por qué? ¿Es porque no tenéis demasiado?.

divendres, 1 d’agost del 2014

FEMEN, las chicas guerreras.





      Hace un par de días estuve viendo un reportaje sobre FEMEN por televisión y me quedé impresionado. Impresionado por la valentía y el descaro de estas chicas a la hora de encarar injusticias sociales, básicamente para con la mujer, más propias de la Edad Media que del siglo XXI. En la mayoría de sus actuaciones eran abordadas con violencia por los agentes de seguridad  y solían acabar magulladas y con moratones, incluso a una le rompieron un diente en una ocasión. Pero, aún ni así, dejaban de gritar.

    En otra de sus acciones, fueron esposadas a la espalda y llevadas a un bosque tras seis horas de conducción en esa incómoda postura. Allí, las "fuerzas de seguridad", las rociaron con gasolina mientras jugaban con mecheros amenazándolas.
Aquí, en España, las trataron mejor pero también estuvieron detenidas un par de días como delincuentes.

    Bonita sociedad tenemos para que tengan que existir grupos como el de estas mujeres (y hay unos cuantos) para reclamar derechos que deberían ser universales en todo el mundo y, encima, las malas sean ellas.

    No entiendo la actitud retrógada y machista de dirigentes de algunos países (en otros, creo que siguen en la Edad Media). Si por mí fuera, nos entenderíamos en un momento y no perderíamos el tiempo en discusiones y peleas: nos iríamos a cenar todos juntos y de fiesta, que, encima, son todas guapísimas (como el resto de mujeres del mundo mundial).

    En fin, que, como dijo Henrik Johan Ibsen hace más de ciento treinta años,

"Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana".






dissabte, 28 de juny del 2014

We are one planet. Una reflexión personal.

"Un punto azul pálido", fotografía tomada por la sonda espacial Voyager I desde una distancia de
 6. 000 millones de kilómetros el 14 de febrero de 1990.





    Después de haber visto el vídeo de Carl Sagan "Un punto azul pálido" en mi página G+, reforzaré este post con pensamientos de otras grandes personalidades de manera que no pareza tan insignificante.

    "Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad". Karl A. Menninger.
Al nacer y en los primeros meses de vida, toda persona carece de sentimientos benignos u hostiles. Durante la infancia y la adolescencia, adquirirá consciencia de lo que es correcto y de lo que no y potenciará o variará en la edad adulta. Esta adquisición vendrá determinada por la educación recibida, el nivel de cultura y el entorno social, entre otros factores.
Citando a Jean-Jacques Rousseau, "La naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable " (o "El hombre es bueno por naturalea; es la sociedad la que lo corrompe").

    Todo individuo estará sometido, a lo largo de su vida, a influencias económicas, políticas, religiosas, deportivas ... Es inevitable tener más simpatía o sentirse más o menos identificado con alguna de estas corrientes o modas, pero sin caer nunca en el fanatismo. Todos los extremos son nocivos. Recordemos a Bertrand Russell cuando decía:
"Aunque cincuenta millones de personas digan una estupidez, sigue siendo una estupidez".

    Con todas estas ideas y conocimientos, se navega a lo largo de la vida en busca de la felicidad y el éxito, tanto en lo profesional como en lo personal. Pero hay que hacerlo con respeto para con los demás. "Sé amable con las personas con quienes tropiezas al subir. Son las mismas que encontrarás al bajar", decía W. Winchell. Si, por el contrario y plagiando a Nicolás Maquiavelo, "el fin justifica los medios" (*), al final debería surgir siempre la misma pregunta: ¿qué es lo que justifica el fin?
Lamentablemente, como señaló Antonio Gala, parece que, a menudo,  "nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro".

    Para terminar, mejor hacerlo con palabras del doctor Carl Sagan, complementando los dos posts. Palabras que todos deberíamos recordar y, sobretodo, nuestros líderes y gobernantes tener muy presentes.

    "Si nos entregamos ante la superstición, la codicia o la estupidez podemos sumir nuestro mundo en una oscuridad más profunda que el periodo entre el colapso de la civilización clásica y el renacimiento italiano."


    Como lo prometido es deuda (G+) y para no parecer catastrofista y dar un enfoque optimista de lo bien que lo podemos hacer todos juntos, adjunto la foto "El día que la Tierra sonrió", una joya de la Cassini desde Saturno a 1.500 millones de kilómetros de distancia el 19 de junio de 2.013.






(*) Cabe decir que, en su momento, la cita de Maquiavelo pretendía lograr una sociedad segura en un tiempo inseguro.

dissabte, 14 de juny del 2014

Mundial 2014: la Roja i la samba brasilera.




    Després d'assebentar-me del resultat final del partit d'ahir entre Espanya i els Països Baixos (Louis van Gaal i Patrick Kluivert), potser sí que li hauré de donar la raó a un amic meu que, totalment convençut, m'assegurava fa uns díes que Espanya faría el ridícul en aquest mundial de Brasil i no passaría de la primera ronda (ara toca Xile amb Alexis Sánchez).

    De fet, estadísticament parlant, ho té molt difícil per guanyar el campionat. Només dues seleccions han aconsseguit guanyar-lo dues vegades seguides (Italia 1934 i 1938) i Brasil (1958 i 1962). Per acabar-ho d'adobar, sempre que s'ha celebrat el torneig al continent americà l'ha guanyat un país americà.

    A més, les vergonyoses primes que cobraría cada jugador, juntament amb la confiança de creure que són els millor del món els pot fer una mala jugada. En un país enfonsat en una severa crisi que dura ja quasi sis anys, cada jugador rebría:

    - 720.000.- €  per guanyar el Mundial
    - 324.000.- €  per arrivar a la final
    - 108.000.- €  per arrivar a semifinals
    - 72.000.- €  per arrivar a quarts

    Com ho veieu? Maco, no? Una mostra més del surrealisme que impera en aquest país de pandereta, injustícies i corrupció. Per mí, ja poden tornar tots cap a casa.

    Peró el motiu més gran de per què Espanya va fer el que va fer fa quatre, sis anys enrrere, és que el conjunt espanyol estava format, majoritariament, per jugadors del, llavors, millor equip del món i es pensava i es jugava com es feia a can Barça. Per diverses raons aquest equip  (el FC Barcelona) ja no és el que era i Espanya torna a ser la que era. De ben segur que més d'un periodiste espanyol no hauría pregat tant pel "fin de ciclo" i espero que s'adonin del que feien aquests grandíssim jugadors i de la manera d'entendre el futbol que té el Barça.

    Apa, que aquest Mundial el guanyi realment el millor.

dijous, 24 d’abril del 2014

Blade Runner. Rick Deckard no puede ser un replicante.



    Treinta y dos años después de su estreno (y pasarán muchísimos más), Blade Runner sigue cautivando y generando controversia sobre todo acerca de la naturaleza de  Rick Deckard. Mucho se ha especulado y se han buscado "pruebas" de si Deckard es un replicante. El brillo puntual de sus ojos, algunas alusiones directas sobre si habia superado la prueba Voight-Kampff, diversas interpretaciones del origami de un unicornio plateado ... e, incluso, Ridley Scott ha incrementado esta "leyenda urbana" admitiendo esta posibilidad (aunque Harrison Ford lo niega categóricamente). Personalmente estoy de acuerdo con Ford y seguidamente detallo mis motivos.


    La fuerza física e inteligencia. Deckard se pelea con los cuatro "pellejudos" y en todos los lances sale vivo de milagro. Con Zhora lo salvan de morir estrangulado las chicas del espectáculo. Él ni intuye que la replicante lo habia descubierto (al igual que sucede con Holden y Leon en el test). De éste lo salva Rachael cuando estaba a punto de morir. Pris, un modelo básico de placer, le tiende una trampa en casa de J. F. Sebastian y Deckard aún guarda su pistola agradecido. Y Roy Batty ya lo supera en todo, incluso en humanidad. Totalmente inefable su encuentro.

    La imprevisibilidad del amor. O amores impensables que acaban siendo posibles. Otro de los profundos temas de la naturaleza humana abordados en la película. Los Nexus-6 acaban desarrollando todo tipo de emociones, como los humanos. Deckard se siente culpable de confesar a Rachael que es una replicante cuando en realidad hay otro sentimiento creciente en él que hace que conserve una foto suya ("¿Qué demonios me estaba pasando?"). Recordemos que Rachael "es ese trabajo" de Deckard. Vendria a ser como si un integrante del Ku Klux Klan se enamorara de Naomi Campbell o Beyoncé G. Knowles o un alto cargo nazi de Natalie Portman o Esti Ginsberg, por poner un ejemplo. Un ejemplo de amor "normal" entre Nexus-6 ya se da entre Pris y Roy.


    Gaff parece saberlo todo, pero sólo lo parece. Sabe que Rachael es una replicante y se lo hace saber a Deckard ("Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?"). Cuando Deckard vuelve a su apartamento por Rachael, encuentra la puerta entreabierta y, al salir los dos, el origami del unicornio en el rellano, una alusión irónica de la libertad y la vida de Rachael: "Sé que ella es una replicante y sé que no vivirá. Desaparece, Deckard, con ella y obtendré más fácilmente mi ascenso."

    Esto nos lleva al punto clave para darnos cuenta que Deckard es humano. Rachael es especial. Se lo confiesa Tyrell al Blade Runner después del test Voight-Kampff. Ella es la única replicante sin fecha de caducidad, cosa que desconocen todos, incluso Gaff.

    Obviamente, esta es mi opinión sobre el gran dilema de la que es, también bajo mi punto de vista, la mejor película de ciencia-ficción de todos los tiempos. Aunque menuda otra ironía si, en el final incierto pero feliz de Rachael y Deckard, el que acabara caducando fuera el Blade Runner.


dijous, 27 de març del 2014

Somos, desde siempre, viajeros espaciales.







    Aparentemente, tumbados en la chaise longue mirando la televisión o haciendo la siesta, parece que estemos en el reposo más absoluto. Pero sólo lo estamos respecto al suelo, en este caso del comedor o del salón. Para aquellos que puedan ser un poco escépticos, tened en cuenta que al volar en un avión a velocidad constante de crucero de 900 km/h (respecto al suelo) en un cielo claro y sin turbulencias, tenemos la sensación de estar quietos. Damas y caballeros, bienvenidos a la nave espacial Tierra y abróchense los cinturones.

    Empecemos con el movimiento de rotación. La tierra gira sobre su eje y dependiendo de dónde estemos situados giraremos más deprisa o más lentamente. Si estuviésemos encima de uno de los polo, apenas sí girariamos, pero conforme empezamos a movernos hacia el Ecuador terrestre, ésto cambia. En España nos desplazamos a 1.280 km/h y en el Ecuador de la Tierra giran a 1.670 km/h.

    Parece increible. Empezamos a ridiculizar la velocidad de un Jumbo respecto al suelo. Pero ésto es como una peonza dando vueltas. En el espacio, ¿viajamos mucho más deprisa? Agarraos fuerte.

    Completamos una vuelta alrededor del Sol en un año en una óbita de 150 millones de kilómetros de radio medio. Ésto implica movernos, respecto al Sol (velocidad de translación), a unos 107.208 km/h. Es el equivalente a mach 87.

    El Sol, y el Sistema Solar con él, orbita el centro de la Vía láctea. El radio de dicha órbita es de unos 25.000 años luz y tardamos unos 230 millones de años aproximadamente en dar un vuelta completa. Por lo tanto, el Sol se mueve alrededor del centro galáctico a la velocidad de 792.000 kilómetros por hora (220 km/s).

    Evidentemente, la Vía Láctea tambien viaja. La hemos enmarcado en el Grupo Local, un cúmulo de 30 galaxias con un billete para el mismo destino. Andrómeda y la Vía Láctea son las mayores del grupo y bailamos en nuestro viaje acercándonos mútuamente a 468.000 km/h (130 km/s). Pasarán más de 2.000 millones de años antes que empecemos a besarnos.

    ¿Y cuál es el destino de Andrómeda, la Vía Láctea y el resto de compañeras del Grupo Local? Pues estamos cayendo hacia el supercúmulo de Virgo, donde algo nos atrae irresistiblemente. Y nos atrae mucho, tanto que lo hacemos a 600 km/s, o lo que es lo mismo, 2.160.000 km/h.

    Somos, desde siempre, viajeros espaciales. Y seguramente haya más, pero voy a comentarle todo ésto al policía de tráfico a ver si me perdona la multa por circular a 140 km/h.